sábado, 6 de junio de 2009

¿Cuánto tardan en eliminarse de la sangre los rastros de drogas?

Depende de cada droga y de cada sujeto. Por regla general, 90% de la morfina se elimina en 24 horas, pero se detectan trazos a los cuatro días. La heroína, al ser metabolizada, se muestra como morfina en la orina. Una parte de la cocaína se elimina a través de la orina en un periodo de entre dos y cuatro días. La marihuana se absorbe un 60%; si se fuma de forma esporádica, se puede seguir detectando entre uno y cinco días después; si el consumo es habitual, hasta 15 días después. Las anfetaminas también se eliminan por la orina y se detectan entre dos y cuatro días después de la última toma.

jueves, 4 de junio de 2009

este video está dedicado a José Carlos, a Antonio Leal, a Rosa, a la madre de la Xoxe, a la Pelusa, a Peter Griffin (por enseñarnos tanto de la vida), al que está en lo de los ordenadores de la biblioteca, a los chichos, a todos esos pequeños seres que nos componen... y a todas esas personas que se aburren tanto en su casa que no tienen otra cosa que hacer que ver esto... ya os vale... leer un libro o algo, pero ¿esto?... pff.. vaya perdida de tiempo ¿no? iros a la perdi, echar un futbolín... etc... conclusión ¬p

¿Porqué limpia el champú?

 La espuma no limpia. Los fabricantes la incluyen porque muy pocos comprarían un champú que no hiciera espuma.

Entre la larga lista de componentes que aparecen en la etiqueta tenemos el distearato de glicol, cuya misión es dar ese tono opalescente al champú, el inevitable perfume o los no menos importantes espesantes, que confieren esa textura que todos "sabemos" que debe tener el champú.

Ahora bien, ¿quién limpia el pelo? Como en todo producto de limpieza, es el detergente disuelto en el champú. Su labor es bien simple: arrancar las placas de grasa y suciedad agarradas al cabello.

De hecho, si uno echa un vistazo a la composición de cualquier champú, los dos primeros ingredientes que lee son agua y algún tipo de detergente. Como los ingredientes aparecen en orden de concentración, esto quiere decir que ese champú que compramos en nuestra tienda habitual es, esencialmente, agua y detergente (en una cantidad de un 15%).

Uno podría pensar entonces que para lavar el pelo bastaría con un poco de jabón y agua. Error. El jabón es alcalino y hace que las células de la cutícula se hinchen y adquieran un aspecto áspero, dando al pelo un tono apagado.

Para evitarlo, los antiguos libros de belleza recomendaban completar el lavado del pelo con un enjuague de vinagre o zumo de limón, que disuelven ese resto jabonoso, mantienen la cutícula lisa y hacen que el pelo tenga una aspecto brillante y suave. Por esta razón encontramos en champús y acondicionadores algún ácido, generalmente ácido cítrico.


Andrés collado lozano




miércoles, 3 de junio de 2009

¿POR QUÉ SE RÍEN LAS HIENAS?


¿Por qué se ríen las hienas? ¿Es que acaso se divierten? ¿Quizás se desternillan de risa cuando encuentran alimento? Nada de eso. Un nuevo estudio realizado revela que las hienas emiten sus histéricas carcajadas cuando se sienten frustradas, principalmente cuando un animal subordinado es atacado y marginado por un individuo dominante de su manada durante las horas de la comida.

Las hiena manchada (Crocuta crocuta), un mamífero carroñero muy extendido en el África subsahariana, posee una estructura social compleja muy parecida a la de algunos primates como los babuinos y los macacos. La suya es una jerarquía salvaje, en la que los subordinados son atacados con frecuencia y se les niega el acceso a la comida y se les impide aparearse. Dado que se trata animales de hábitos nocturnos, las posibilidades de comunicación visual se reducen, y para comunicarse, y también para que los miembros de los escalafones más bajos de la sociedad de hienas “protesten”, hay que recurrir a las señales acústicas.

Pero, ¿por qué es tan estruendosa la carcajada de la hiena? Esta risa podría atraer a otros depredadores, como los leones, hacia el "banquete". Y que es el temor a que esto suceda lo que obligaría a los animales dominantes a dar de comer a sus compañeras para que mantengan “la boca cerrada”.

martes, 2 de junio de 2009

LAS COSQUILLAS


El roce de un dedo o alguna pluma o tela producen en nuestra piel una reacción nerviosa que es llamada cosquillas. A veces la cosquilla produce risa, puede ser placentera al comienzo pero luego pueden resultar molestas, razón por la que fueron usadas como tortura en la antigua Roma, en China y en la Europa Medieval.

El origen de las cosquillas es tema de controversia entre los científicos, puede deberse a una necesidad adaptativa que evolucionó en los primates al grado de tener un tipo de cosquilla diferente a la que tienen otros animales. En el caso de los grandes primates (humanos incluidos) las cosquillas servirían para afianzar los vínculos sociales y familiares. También podría tener una función sensual en el coqueteo previo al acto sexual.

Estudios estadísticos determinaron que las axilas suelen ser la parte más sensible a las cosquillas, seguidas por la cintura, las costillas, los pues y las rodillas.
Otros estudios indicaron que la risa producida por las cosquillas, no es igual, ni refleja el mismo estado mental que la risa producida por la comedia y el humor.

APRENDER UN IDIOMA DORMIDO ES MÁS FACIL


Aprender durmiendo puede parecer todavía un sueño, pero hay un método que se le acerca mucho: el aprendizaje de idiomas bajo una semihipnosis que permitiría al cerebro ser más receptivo a la comprensión sensorial y global de una lengua.

En Alphalearning, en París, una de las contadas escuelas en Francia que proponen la hipnosis como medio de asimilación de una lengua, un ritual sorprendente espera al alumno. Hundirse en un sillón de cuero inclinado en una pequeña cabina de luz tamizada, ponerse unas gafas oscuras con señales luminosas integradas, y colocarse unos cascos en los oídos.

“Está en una playa de arena caliente, le pesan las piernas, el mar centellea”: una voz grave habla en español con fondo de música barroca y después lee un diálogo en español y en francés. Los equipos están programados para sumir el cerebro en semihipnosis con unas señales luminosas y tonalidades sonoras cercanas al ritmo biológico humano de 60 pulsaciones por minuto. Después de esta sesión de media hora, una clase particular con un profesor. Todo por 28 euros la hora.

“El aprendizaje tradicional reposa en el hemisferio izquierdo del cerebro, analítico y lógico, de ahí resultan dos incapacidades: reproducir los sonidos, el ritmo de una lengua, captarla en su globalidad, salir de la traducción palabra por palabra”.

Por eso es necesario utilizar el hemisferio derecho, el lado creativo y global. Esta parte del cerebro se explota con mayor dificultad porque está frenada por todo tipo de bloqueos.

domingo, 31 de mayo de 2009

La leyenda del calamar gigante


Noche cerrada en la isla neozelandesa de Kaikoura. Un inquieto biólogo marino escucha ruidos en la bahía y agudiza la vista hacia la oscuridad. De repente, comienzan a surgir luces del agua. Cientos, miles de ellas iluminan la escena nocturna. No es un fenómeno paranormal, sino las fosforescencias que emiten miles de calamares gigantes con las células luminiscentes de sus tentáculos.

Ésta es una escena de 'El Rojo' (Editorial Planeta), una novela escrita por el zoólogo alemán Bernhard Kegel, reconvertido hace dos décadas en escritor de «ficción científica muy cercana a la realidad», como él la describe. Lo que ocurre en Kaikoura es algo que muy bien puede suceder en la realidad en una fosa abisal existente junto a Kaikoura, donde los calamares gigantes llevan una existencia envuelta en la mitología.

«Esas células llamadas fotóforos, del tamaño de un puño, emiten una luz muy clara que les sirve para cazar, camuflarse y llamar la atención del sexo opuesto en la fase reproductora. Es probable que cuando llega el momento de copular en las fosas abisales, todos los calamares iluminen la escena en la profunda oscuridad marina», señala Kegel.

Los calamares gigantes siguen rodeados de leyenda, en gran parte debido al desconocimiento que se tiene de ellos. Las profundidades a las que viven hacen imposible, de momento, su investigación. Pero existir, existen. Pruebas de ello hay muchas.

La única imagen lograda de estos seres míticos en su medio se tomó en febrero de 2007.Un equipo de investigadores japoneses logró que uno de ellos se enganchara en su cebo, una potera grande, mientras la cámara consiguió una secuencia de imágenes de vídeo.

Al final, el ejemplar prefirió perder un tentáculo para liberarse. Izada la extremidad a la superficie, su dimensión permitió conocer su tamaño: más de 17 metros. Las ventosas tenían el tamaño de un huevo. Según se observa en las fotos, el calamar atrapado disparó de forma trepidante sus células luminiscentes para zafarse del anzuelo agresor.

El más grande que se conserva tiene 17 metros y está en un oceanográfico de EEUU. En España también existen, aunque son más pequeños. Luarca mantiene un museo dedicado específicamente a Peludín, el nombre común que se da a esto seres en Asturias, porque cuando se empieza a descomponer la carne, se convierte en una especie de barba.

Denuncia ecologista
Muertos, los calamares gigantes son muy feos. Nada que ver con la vistosidad de su piel y la capacidad de cambiar de colores y hacerse transparentes en un instante. Quienes pescan calamares conocen esa transformación en fantasmas marinos con dos enormes ojos.

Hay más de 750 especies de calamares, aunque la gente apenas distinga entre pulpo y calamar. Y otras muchas que todavía no se han descrito para la ciencia. La leyenda de Kraken, el mítico calamar gigante capaz de mantener una pelea a vida o muerte con un cachalote, nace precisamente de ese gigantismo capaz de envolver con sus tentáculos un pesquero y sumergirlo en las profundidades.

Hay uno especialmente gigante, el calamar coloso ('Mesonychoteuthis hamiltoni') que vive en el Hemisferio sur en el océano Antártico y es el protagonista de la novela de Kegel. El más grande nunca visto, con 20 metros y de un color rojo intenso, emerge en la playa de Kaikoura y se merienda un delfín a la vista de todos y al día siguiente a un buceador.

El thriller científico-ecologista de Kegel hace emerger a la superficie a las criaturas abisales a consecuencia de un maremoto que lleva hasta la playa a estos moluscos sin concha. Es sólo una excusa para denunciar que cada día aparecen más calamares gigantes a consecuencia de que las redes de arrastre llegan cada vez a mayor profundidad.

La culpa también la tienen los sónares de los buques militares, de prospección petrolífera y los oceanográficos, que causan la muerte de estas y otras especies. El buque español Hespérides provocó varios casos en 2003 frente a Asturias. Ahora, sus viscosos e inertes cuerpos se pueden ver en formol en el Aula del Mar de Luarca.



Miguel Angel Carpio Moreno